¿Se puede ir al dentista durante el embarazo? Mitos y verdades

¿Se puede ir al dentista durante el embarazo? Mitos y verdades

¿Se puede ir al dentista durante el embarazo Mitos y verdades

Durante el embarazo, muchas mujeres se preguntan si es seguro acudir al dentista. Existen miedos comunes sobre los tratamientos odontológicos durante esta etapa: anestesia, radiografías, limpiezas dentales… Sin embargo, gran parte de estas preocupaciones provienen de mitos sin base científica. En este artículo aclaramos las dudas más frecuentes y explicamos por qué cuidar la salud bucal durante el embarazo es más importante que nunca.

Mito 1: «No se puede ir al dentista estando embarazada»

Falso. No solo se puede, sino que se debe. El embarazo produce cambios hormonales que pueden afectar a las encías y favorecer problemas como la gingivitis gestacional, caracterizada por encías inflamadas y sangrantes. Si no se trata a tiempo, puede evolucionar hacia una periodontitis, que incluso se ha asociado a partos prematuros y bajo peso al nacer. Además, las náuseas matutinas frecuentes pueden aumentar la acidez en la boca y favorecer la aparición de caries. Por eso, las revisiones dentales son recomendables en todas las etapas del embarazo.

Mito 2: «Las radiografías dentales son peligrosas para el bebé»

Falso. Las radiografías dentales modernas emiten una dosis muy baja de radiación y, cuando son necesarias, se realizan con delantales de plomo que protegen tanto al bebé como a la madre. Además, se utiliza un collar protector para la tiroides. La Sociedad Americana de Endodoncia y la ADA (Asociación Dental Americana) afirman que las radiografías dentales son seguras durante el embarazo, especialmente si se toman las precauciones adecuadas. No obstante, se suelen evitar durante el primer trimestre salvo que sean imprescindibles para un diagnóstico urgente.

Mito 3: «No se pueden usar anestesias locales»

Falso. Las anestesias locales más utilizadas en odontología, como la lidocaína, son seguras durante el embarazo. Están clasificadas dentro de la categoría B de seguridad farmacológica, lo que significa que no hay evidencia de riesgo para el feto en humanos. El profesional ajusta la dosis y el tipo de anestesia según cada caso. Lo importante es que la madre no sufra dolor ni estrés, ya que esto podría tener un impacto negativo en el embarazo, incluyendo aumento de la presión arterial o del cortisol.

Mito 4: «No pasa nada si pospongo el tratamiento dental hasta después del parto»

Falso. Evitar el tratamiento puede agravar problemas que, con una atención temprana, se resuelven fácilmente. Una caries no tratada puede avanzar y requerir una endodoncia o incluso la extracción de la pieza. Además, la infección bucal puede afectar al bienestar general de la madre y del bebé. Algunas investigaciones incluso han relacionado las infecciones periodontales con mayor riesgo de complicaciones obstétricas. No es recomendable esperar si hay dolor, inflamación, sangrado persistente o signos de infección.

Cuidados especiales durante el embarazo

Durante esta etapa, se recomienda extremar la higiene bucodental con cepillado al menos dos veces al día con pasta fluorada, uso de seda dental y colutorio si es necesario. También es importante llevar una dieta equilibrada, baja en azúcares y rica en calcio, vitamina D y folatos. Estos nutrientes no solo favorecen la salud dental de la madre, sino también la formación de dientes sanos en el feto. Evitar el picoteo constante, beber agua con frecuencia y consultar al dentista ante cualquier molestia también son medidas clave.

No hay que olvidar que los vómitos frecuentes pueden erosionar el esmalte dental debido al ácido estomacal. En esos casos, se recomienda enjuagar la boca con agua con bicarbonato o con un colutorio neutro y esperar al menos 30 minutos antes del cepillado para evitar dañar el esmalte.

¿Cuál es el mejor momento para ir al dentista durante el embarazo?

El segundo trimestre (semanas 14 a 28) suele ser el más adecuado para realizar tratamientos odontológicos. En ese periodo, el feto ya ha pasado la etapa más vulnerable del desarrollo y la madre suele encontrarse con más energía y menos náuseas. Esto facilita tanto la realización de procedimientos como la tolerancia de la paciente en el sillón dental. Las limpiezas profesionales, empastes, tratamientos de encías o incluso extracciones sencillas pueden realizarse sin problema durante esta etapa.

En el primer trimestre, como medida de precaución, se suelen limitar los tratamientos a los estrictamente necesarios. Durante el tercer trimestre, la posición prolongada en el sillón puede resultar incómoda para la madre, y en algunos casos puede comprometer el retorno venoso. Aun así, si hay una urgencia, el equipo odontológico puede adaptar la posición y el tiempo de atención para garantizar la comodidad y seguridad de la paciente.