Sensibilidad dental: ¿por qué duelen los dientes al tomar algo frío en verano?

¿por qué duelen los dientes al tomar algo frío en verano?
¿Por qué duelen los dientes al tomar algo frío en verano?

Durante el verano aumenta el consumo de helados, granizados, bebidas con hielo y frutas recién sacadas del frigorífico. Para muchas personas, estos pequeños placeres provocan una sensación bastante desagradable como un dolor breve e intenso que aparece al entrar en contacto con los dientes.  

Esta molestia se conoce como sensibilidad dental. Aunque puede durar apenas unos segundos, no conviene ignorarla, especialmente cuando se repite con frecuencia o afecta siempre a la misma pieza. Estos efectos también pueden ocurrir cuando se toma algo caliente, aunque suele ser menos común.  

Durante los meses de verano no debemos olvidarnos que el cuidado dental y la higiene de nuestra boca continua siendo factores muy importantes para evitar problemas periodontales.

¿Por qué aparece la sensibilidad dental?

Los dientes están protegidos por el esmalte, una capa dura que cubre su parte exterior. Debajo se encuentra la dentina, un tejido que contiene numerosos conductos microscópicos conectados con el nervio dental. 

Cuando el esmalte se desgasta o la encía se retrae, la dentina puede quedar expuesta. El contacto con el frío activa esos pequeños conductos y provoca una respuesta dolorosa. 

Entre las causas más habituales de sensibilidad se encuentran: 

1. Cepillarse con demasiada fuerza  

Ejercer una presión excesiva o utilizar un cepillo con filamentos muy duros puede desgastar progresivamente el esmalte y favorecer la retracción de las encías. Como consecuencia, la dentina y parte de la raíz pueden quedar expuestas, haciendo que los dientes reaccionen con dolor o sensibilidad ante alimentos o bebidas frías, calientes, dulces o ácidas. 

El cepillado debe ser cuidadoso, con movimientos suaves y utilizando un cepillo de dureza media o blanda, especialmente cuando ya existe sensibilidad. 

2. Tomar muchas bebidas ácidas  

Los refrescos, las bebidas energéticas, los zumos cítricos y algunas aguas saborizadas pueden erosionar el esmalte cuando se consumen con frecuencia. 

En verano solemos tomar más bebidas frías y ácidas, por lo que el problema a esta sensibilidad puede hacerse más evidente. Es recomendable beberlas de forma moderada y evitar mantenerlas demasiado tiempo dentro de la boca para evitar esa sensibilidad.  

3. Rechinar o apretar los dientes  

El bruxismo puede provocar el desgaste del esmalte, pequeñas fisuras y molestias al tomar alimentos fríos. Además, suele estar acompañado de tensión en la mandíbula, dolor de cabeza o sensación de cansancio al despertar. 

4. Tener las encías retraídas  

La retracción de las encías deja al descubierto una parte de la raíz dental que no está protegida por esmalte. Esto hace que el diente responda con mayor intensidad ante el frío, el calor o determinados alimentos. 

La retracción de las encías deja al descubierto una parte de la raíz dental que, a diferencia de la corona, no está protegida por esmalte. En esta zona, la dentina queda más expuesta y sus pequeños conductos internos transmiten los cambios de temperatura hasta el nervio del diente. Por eso, el contacto con alimentos fríos, calientes, dulces o ácidos puede provocar un dolor breve, intenso y repentino como la sensibilidad.  

5. Caries, fisuras o empastes deteriorados  

La sensibilidad también puede estar relacionada con una caries dental, una pequeña fractura o un empaste que ha perdido su ajuste. En estos casos, la molestia suele localizarse en un diente concreto y puede aparecer también al morder.  

En esta ocasión es mejor que un profesional revise tu boca para descartar otro tipo de enfermedades periodontales.  

Cómo reducir las molestias durante el verano 

¿por qué duelen los dientes al tomar algo frío en verano?
¿Por qué duelen los dientes al tomar algo frío en verano?

La sensibilidad dental puede mejorar con algunos cambios sencillos, aunque es importante identificar primero su causa. Para conseguir resultados más satisfactorios, recomendamos acudir a tu dentista de confianza para que pueda diagnosticar tu caso.  

Para reducir las molestias durante los meses de verano te recomendamos:  

1. Utiliza una pasta específica para dientes sensibles  

Estos dentífricos contienen ingredientes que ayudan a bloquear progresivamente los conductos de la dentina y evitar la sensibilidad a la hora de tomar ciertos alimentos. Para notar sus efectos es necesario utilizarlas de manera constante y evitar alternarlas continuamente con otros dentífricos. 

2. No te cepilles justo después de tomar alimentos ácidos  

Después de beber un refresco o consumir cítricos, el esmalte queda temporalmente más vulnerable. Lo recomendable es enjuagarse con agua y esperar aproximadamente 30 minutos antes del cepillado. 

3. Evita los cambios bruscos de temperatura  

Tomar una bebida muy fría inmediatamente después de una comida caliente puede aumentar las molestias. Deja que los alimentos y bebidas alcancen una temperatura menos extrema antes de consumirlos. 

4. No mastiques hielo  

Morder cubitos puede provocar fisuras y pequeñas fracturas en los dientes. Aunque parezca un hábito inofensivo, aumenta el riesgo de sensibilidad y lesiones dentales. 

5. Mantén una buena hidratación  

La saliva protege los dientes, ayuda a neutralizar los ácidos y limita la proliferación de bacterias. Beber suficiente agua resulta especialmente importante durante los días de calor. 

La sensibilidad ocasional puede estar relacionada con la exposición al frío, pero un dolor frecuente, intenso o localizado siempre en el mismo diente debe ser revisado por un dentista. También es recomendable pedir cita cuando la molestia continúa después de retirar el estímulo, aparece al morder o se acompaña de inflamación. 

Cuando la molestia aparece con frecuencia, dura más de unos segundos o se concentra siempre en la misma pieza, conviene acudir a un dentista en Madrid Centro para realizar una revisión. La sensibilidad puede deberse al desgaste del esmalte, pero también a una caries, una fisura, un empaste deteriorado o un problema en las encías. Por ello, detectar el origen a tiempo permite aplicar el tratamiento adecuado y evitar que el dolor empeore durante el verano. 

Disfrutar de un helado no debería convertirse en una experiencia dolorosa. Detectar la causa de la sensibilidad a tiempo permite proteger el esmalte, cuidar las encías y evitar que un problema aparentemente pequeño termine afectando a la salud dental.